Los errores de color son desviaciones en la reproducción de tonos que alteran la apariencia de una imagen o diseño. Por ejemplo, un cielo azul que se ve morado en una foto o un logo que cambia de tono al imprimirse. Estos problemas suelen surgir por diferencias en la configuración de dispositivos como monitores, impresoras o cámaras, o por usar perfiles de color incompatibles. Incluso la iluminación ambiental puede influir en cómo percibimos los colores en una pantalla.
Estos errores no solo afectan a profesionales del diseño o la fotografía. Cualquier persona que comparta imágenes en redes sociales, imprima documentos o edite videos puede encontrarse con ellos. La clave para evitarlos está en entender cómo funcionan los sistemas de color y en usar herramientas como la calibración de monitores o perfiles ICC, que garantizan que los tonos se mantengan consistentes en diferentes dispositivos.